domingo, 24 de marzo de 2013


Queridos amigos:
Desde hace algún tiempo, estuve observando, intentando conocer un poco más aquello que me rodea.  Miré hacia un lado, hacia otro; en un primer momento, no encontré nada que me resultase significante. Pero, de pronto, algo llamó mi atención: la silla. 
Soñé, imaginé y creé una historia. Las sillas, normalmente, son algo que forman parte de lo cotidiano y representan el inmovilismo, lo establecido; pero ¿qué ocurriría si, de pronto, las sillas se revelasen? ¿Qué sucedería si las sillas decidiesen, puesto que tienen patas, subir las escaleras de la casa y llegar hasta el dormitorio? ¿Y si, como hacen las plantas, se girasen o se lanzasen a la calle en busca de la luz?
Eso mismo les ocurrió a las sillas que me acompañaban día tras día. Mis sillas estaban cansadas de ocupar el mismo sitio, de ser ocupadas por las mismas personas, de no salir de la cocina y del comedor… Me puse nerviosa, lo reconozco.  ¿Qué ocurrirá ahora, que ya estamos acostumbrados a que formen parte de nuestras vidas y de ese paisaje de lo cotidiano e invariable de nuestras casas?
A partir de ese momento, pensé que esas sillas podían representarme, por cuanto querían encontrar algo nuevo, buscar, crear, imaginar, romper con la rutina, con lo establecido, con el inmovilismo. En definitiva, se trataba de un encuentro con la fantasía, con la imaginación, con la capacidad del lenguaje para sugerir y crear espacios de libertad, de expresión libre de las ideas.
Y, ahora, ¿sabes ya quién soy? Otra pista te doy:
Un palíndromo breve tengo por nombre y, aunque lo evito, me encuentro en la desgana.
(Ana Fajardo Mellinas, Facultad de Educación, Murcia)




4 comentarios:

EmiliaMoroteProfesora dijo...

Qué acierto, Ana, con esa visión recreadora de la silla como un objeto que cobra vida para rebelarse al sistema, a lo establecido.

Unknown dijo...

;)¡Qué ganas tengo de leer nuevas creaciones, Emilia!

EmiliaMoroteProfesora dijo...

Ana, han estado escribiendo y corrigiendo, incluso, los textos argumentativos de sus compañeros. Ha sido un buen trabajo, pero no suficiente ni en las condiciones deseables (demasiados alumnos por aula). Ahora y con ese fondo de lecturas de poesía recomendadas, se trata de volver a escribir con una intención comunicativa, pero tratando de lograr ese "extrañamiento" del lector con el lenguaje (literario).

EmiliaMoroteProfesora dijo...

Ya están casi acabados esos textos. El proceso es lento, pausado, y lleva consigo la revisión y la reescritura. Pero ha sido un intento válido y valioso de proyección creativa de la persona sobre su texto, con una intención comunicativa que tenían que ir ajustando con la palabra y los recursos estilísticos como únicos instrumentos antes de pensar en la imagen complementaria.