viernes, 26 de abril de 2013

TEXTO 26


El colchón es una pieza de almohadilla y flexible que se coloca sobre la cama y se utiliza para dormir. El nombre de colchón viene del latín culcîta (colcha, cobertura de cama). 


El pseudónimo elegido, para poder comprenderlo, hay que sumarle un sufijo y formar la palabra colchonero. Y el motivo persigue a los seres humanos desde hace décadas: el fútbol. Esa pasión capaz de movilizar a cientos de miles de personas por cualquier causa, ya sea bélica o solidaria. No siempre me fueron los 'colchones', lo admito. Mi pasión siempre fue el Real Madrid; pero un verano, impulsado por mi visita a la rivera del Manzanares, me enamoré de aquel lugar, de su historia, el estadio, el ambiente… ¡Hasta el césped parecía el más verde! Y fue en ese momento cuando decidí cambiar de aires. Sustituir Cibeles por Neptuno, unirme a una legión de locos con los que comparto, como cantaba Sabina, ''motivos de un sentimiento que no se puede explicar''.

Soy yo, y hoy he decidido, tras cientos de años, levantarme, abalanzarme sobre el teclado del ordenador y dedicarte unas palabras. Tengo la impresión de que para ti no existo, como si fuese un mero mueble inerte, pero tengo sentimientos y tú los has ofendido. Soy el elemento más importante de tu vida, tanto que, sin mí, te cuesta sangre, sudor y lágrimas poder, ni tan siquiera, tumbarte. He soportado tus llantos de tristeza, de amor, de felicidad… He estado ahí en tus mejores sueños y en tus más temibles pesadillas. Te he acompañado en tu niñez, en tu juventud, en tus borracheras y resacas, en tu amor y desamor. Te acompañé en tu búsqueda del amor verdadero, y cuando, por fin, lo encontraste todavía seguía ahí, en medio de ese extraño trío. 

Sigo sin saber por qué te hago caso, cuando tú me ignoras por completo, y solo te intereso cuando es estrictamente necesario. Que sepas que no olvido, y de esta te vas a acordar durante mucho tiempo. Y, por si nada pudiera ir peor, se acaba mi vida útil y, sin despedida, sin lágrimas, sin una mísera mueca de sufrimiento (hasta que veas la factura de mi predecesor, 'cabrón' insensible), ni una lagrimilla, me echas al contenedor, donde con mucha suerte me adoptará una familia de ratones. Soy yo, tu colchón, y quiero hacerte saber que yo sí me acuerdo de ti. Y por eso, desde aquí, te pido que me valores como realmente merezco, ya que soy el único que va a estar siempre contigo. Más te vale reflexionar, porque, tras leer estas líneas, tendrás que enfrentarte directamente a mí, y todos sabemos que la venganza es un plato que se sirve frío.

Soy una persona llena de contradicciones; aunque mi color favorito es el blanco, suelo vestir con colores oscuros. Aunque soy totalmente zurdo, mi ideología tiende más a la derecha. Y, aunque me gusta romper con el protocolo, me dedico a hacer cumplir las normas. ¿Quieres oír otra contradicción? ¿Sabes lo que tienen en común una judía y una antorcha? Porque yo sí lo sé...

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