Esta idea se
me ocurrió estando en clase. Al escribir, mi pelo roza con el folio y me quedé
anonadada observándolo y pensando en el hecho de que si no me peinara por las
mañanas, no saldría a la calle. Este es
un objeto muy necesario y misterioso a la vez. Con él puedes cambiar tu imagen
tantas veces como quieras; de tener el pelo hacia abajo, te lo puedes poner hacia
arriba. ¿Y esos enredos entre pelo y pelo? Sin el peine, (al que no le damos
ninguna importancia) no podríamos llevar el pelo con una buena imagen.
¿Quién es el
ser humano que no tiene dicho objeto en su casa? ¡Venga ya…!
Al mío, le
encanta acariciar por las mañanas mi pelo moreno y rizado.
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