Luna.
La definición adecuada de este término sería
satélite. Un cuerpo celeste que gira alrededor de otro siguiendo una órbita.
Pero no me convence. Para mí, es un cuerpo que gira alrededor de otro como si
le fuera la vida en ello, como si no tuviera otro fin en la vida. Probablemente
sea eso. Ha nacido para hacerlo.
En realidad, no sabía por qué había elegido
ese seudónimo, no encontraba ninguna relación conmigo misma o mis gustos. Pero
sí. La Luna representa la noche, el fin de un día, la hora de dormir, el momento
de olvidar. Y ahí encajó todo. Cada noche, olvidas todas las preocupaciones por
unas horas o, simplemente, te obligas a no recordarlas. Cuando duermes, no te
vienen a la cabeza, es fácil. Pero cuando tampoco puedes dormir, yo observo la
Luna. Sea verano o invierno, haga frío o calor, llueva o no, la miró fijamente.
Y entonces sí me olvido de todo, no tengo que pensar más, hasta la última de
mis células pierde su ADN.
Por último, no creo
que sepas quién soy.
Nada especial, solo
un momento del día,
Entre la Luna y el
Sol,
O un árbol de
albaricoques.
Elige lo más fácil.
Adivina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario