viernes, 26 de abril de 2013

TEXTO 13

Había que elegir una palabra que te sirviera como seudónimo y yo no sabía cuál. Existen miles de palabras, ¿por qué habría una que tuviera un significado especial para mí? No lo sé, pero la encontré.
Luna.
La definición adecuada de este término sería satélite. Un cuerpo celeste que gira alrededor de otro siguiendo una órbita. Pero no me convence. Para mí, es un cuerpo que gira alrededor de otro como si le fuera la vida en ello, como si no tuviera otro fin en la vida. Probablemente sea eso. Ha nacido para hacerlo.
En realidad, no sabía por qué había elegido ese seudónimo, no encontraba ninguna relación conmigo misma o mis gustos. Pero sí. La Luna representa la noche, el fin de un día, la hora de dormir, el momento de olvidar. Y ahí encajó todo. Cada noche, olvidas todas las preocupaciones por unas horas o, simplemente, te obligas a no recordarlas. Cuando duermes, no te vienen a la cabeza, es fácil. Pero cuando tampoco puedes dormir, yo observo la Luna. Sea verano o invierno, haga frío o calor, llueva o no, la miró fijamente. Y entonces sí me olvido de todo, no tengo que pensar más, hasta la última de mis células pierde su ADN.
Por último, no creo que sepas quién soy.
Nada especial, solo un momento del día,
Entre la Luna y el Sol,
O un árbol de albaricoques.
Elige lo más fácil.
Adivina.

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