Este seudónimo se me ocurrió en clase de lengua,
estaba con mi compañero de clase y en el momento de bajar la persiana para
concentrarnos mejor vimos el árbol y pensamos que podría ser buen seudónimo y
como él ya tenía, lo hice yo y además encajaba bien con mi forma. Me siento
identificada con él porque un árbol tiene un tronco muy rígido y mi tronco es
rígido debido a un corsé. También crezco poco a poco, como él, y conforme voy
creciendo se me alargan los brazos como al árbol las ramas. Las ramas y también
se identifican las ramas con mi pelo, muy largo y mucha cantidad.
De un cuento vengo en el que hay un vagabundo y la última sílaba de
iris lleva mi nombre.
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