sábado, 27 de abril de 2013

TEXTO 28

Es una de las habitaciones imprescindibles en una casa. No solamente puedes guardar comida, quizás, también puedas guardar allí más cosas de las que imaginamos. Cada cual la llena a su gusto y la decora a su manera. Ahora, pongámonos a pensar, ¿y si la comida que guardamos en aquella habitación representara tu forma de ser o tu forma de ver la vida?

Raro sería, así que voy a poner un ejemplo: alguien que tenga mucha variedad de comida, como dulce, salado, agrio, etc. se podría decir que esa persona es abierta, que siempre tiene hueco para un ingrediente más en su vida y abierta a nuevas experiencias o sabores. Otro ejemplo, sería  una despensa en la que solo hay verduras, entonces, ésta tiene una personalidad cerrada, aburrida, puede que triste, sin ganas de probar nuevas sensaciones.
Ni si quiera nuevos sabores.

Por otro lado, también hay despensas en las que todo el mundo puede coger algo especial, algo que le guste de aquel lugar y otras que están cerradas y no dejan que las demás personas las abran para coger lo que más les guste.
A veces, están tan cerradas que hasta ni ellas mismas pueden sacar lo mejor que tienen dentro.

Yo pienso que una despensa hay que tenerla siempre abierta a nuevos sabores e ingredientes, rincones en lo que escondas lo más preciado que tienes para luego poder sacarlo y que la gente de tu alrededor pueda disfrutar y pueda sacar lo mejor de allí y que ellos también puedan aportar nuevos ingredientes. Algo parecido es mi despensa, o por lo menos lo intento.
¿Y tu despensa, cómo es?

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