Pocas
cosas hay tan apasionantes como el lento galope de tu caballo. Despacio, dejándote
sentir, tranquilo, cadente, sin prisas. Hache te da la oportunidad de aprender
a disfrutar de su movimiento, su potencia, la reunión de todas sus fuerzas y el deseo de satisfacerte. Controla tus ganas de
correr y las invierte en elegancia. Tiene tiempo de perfeccionar cada uno de
sus trancos y consigue regalarte lo mejor de sí mismo.
No quieras intervenir en ese momento, déjale que se entregue y agradécele lo que te está ofreciendo de la misma forma que él. Mantén tu asiento relajado, tus manos tranquilas, la mirada en el horizonte y él se sentirá orgulloso y poderoso de haber conquistado tú corazón.
Desde
hace miles de años hemos transportado al hombre; ahora nos lleva escondidos en
el motor de su coche (caballos).
1 comentario:
Aunque el lenguaje de las imágenes o el lenguaje oblicuo y maravilloso de la literatura se resista, sin duda, hay un esfuerzo de superación y, desde luego, un uso eficaz para mostrar por dónde van sus intereses, sus afectos. Este texto concilia a su autor con su miedo a la expresión creativa y lo define en un esplendoroso mundo natural.
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