viernes, 26 de abril de 2013

TEXTO 15


Hizo huella en mí, se paró, siguió a mi lado, en mi muñeca, en mi cabeza, mi reloj. Mi reloj es mi compañero de recuerdos, es un objeto que me hace recordar cuándo y cuánto tiempo llevo aquí; con sus pequeñas agujas, me dice la hora en este instante, pero no lo lleves al futuro que no te responderá.

He tomado la decisión de elegir el reloj porque de mi infancia a mi adolescencia hubo un cambio en mí. Y ya no hablo de algo físico, sino de una fortaleza mayor en mí a la que tenía antes, como al salir de una atracción, cuando ese miedo ya ha pasado, como al terminar de ver una película de terror…Esta sensación en mí la ha creado el tiempo. ¿Y qué mejor seudónimo para describir el tiempo que el reloj?

El tiempo pasa y lo hace sobre nosotros. Sabemos que pasa porque nuestro pequeño amigo, para otros no tanto, nos ayuda a descubrirlo siempre que queramos.

Me hizo reír en muchas ocasiones, pero hubo más tiempos de tristezas y de revoluciones y esto me hizo añadir algo en mí: aprovecha cada detalle de tu vida; la vida son dos días y, si uno llueve, tu haz todo lo posible para que salga el sol, y haz que sea antes de que el comienzo llegue al final y que el último grano de arena roce el cristal y eso nos haga desaparecer.

Para unos toca antes, para otros toca después y, cuando queremos darnos cuenta, nuestro tiempo, nuestro reloj ha dejado de funcionar y el tiempo vuelve, pero ya no será mío... ¿Y de quién si no?

Lucía en su muñeca mientras horas podía hacerle pasar.
Lucía hasta las en punto, o hasta no cesar.
Lucía su tiempo, su vida.
Lucía su vuelta y su ida.

No hay comentarios: