Mi objeto es alargado, hueco por dentro, de forma cilíndrica
y acabado en boca. Su color varía en función del contenido, en este caso,
marrón. En el centro, un estampado tiene que dice su nombre. Este objeto es de
vidrio es y su tamaño varía en función de la fábrica de donde proviene, pero el
contenido es el mismo. Se vende en mercados y
suele estar rodeado de semejantes.
Escogí este objeto por la
pura critica del “¿Por qué las personas beben algo que disminuye su vida, que, ya
de por sí, es corta?”. Mi objeto hay gente que lo llama el elixir mágico de las
fiestas, el cual feliz hace a todo el mundo; pero yo lo veo más como el que te
corroe por dentro y te rompe una a una tus neuronas volviéndote, cada vez, más
tonto. En mi texto, busco la razón que motiva a las personas que tienen vidas
normales y saludables sin otra necesidad más que relajarse del trabajo continuo.
“¿Por qué beber, emborracharse hasta perder el conocimiento, vomitar y levantar
a la mañana siguiente con una resaca que cada paso te parece un bombo
reventándote el oído?” Yo
creo haberla encontrado, pues yo mismo participo de esta tradición. La razón no
es otra que buscar un sentido a esta vida insignificante entregándola al
movimiento y olvido de penurias y presiones producidas por una sociedad tonta,
corrupta y joven.
En la tienda, me encuentro
y tú vienes a por lo que llevo dentro.
A mí de verte me da un sobresalto
porque sé que esto es un asalto.
Esta noche voy a mi tumba
porque sé que esto es como una rumba,
en la cual, te doy todo lo que tengo
a cambio de tu contento.
Esta noche es paradisíaca,
pero mañana tienes la resaca.
Entre alcohol, olvidas tus penas
porque te quedaste sin mecenas.
Compañero del solitario soy,
siempre lo puedo consolar.
Si me buscas, amor te doy;
solo me debes probar.
¿Sabes quién soy? La botella.
Para narrar
mi seudónimo, aquí te dejo una historia, en la cual, cuento la historia de una
botella de Ron Brugal desde su punto de vista.
Era de noche. Hacía buen tiempo, un clima ideal para salir a dar un paseo, pero yo una simple
botella que me encuentro en lo alto de un estante nunca veré las estrellas de
la noche, menos en la víspera de mi muerte. Y, de repente, ahí entra un viejo
conocido que ya se había llevado varios amigos míos con él. Veo que entra con
otro colega y los dos, apresurados, mirando el reloj todo el rato, hablan con el
vendedor que me coge sin permiso y me deposita en una cárcel de plástico que
sin oxigeno me deja, además con los vasos que son vidas vacías que solo lloran
y con cubitos y sus sentimientos fríos.
Después, veo
que con paso ligero encaminado voy a un lugar que parece ser mi tumba porque
yo ya sabía lo que me esperaría. Aunque feliz estoy ya que al fin las estrellas
pude ver por un momento me despiste enamorado al ver tal belleza en el cielo
que en noche tan oscuras las estrellas con fuerza brillaban. En ese instante
volví en mí ya que vi que poco a poco me quitaban la vida extrayendo de mí el
“elixir mágico” que ellos decían que toda fiesta animaba. Yo vi poco a poco las
transformaciones de las personas, que pasaban de ser ágiles, racionales y
normales a ser un animal que solo bebe mientras en la otra mano agarra un
cigarro o una tía despampanante. En ese momento me pregunte “¿Por qué beben si
tienen la libertad de sus piernas, la capacidad de pensar y la oportunidad de
experimentar el sabor de la vida sin necesidad de mi?”. Yo joven aun con más de
la mitad de mi liquido interior no entendía el sentido de esta fiesta.
Luego,
conforme avanza la noche empezaba a disminuir y, por lo tanto, a morir pero
entusiasmado por descubrir el motivo que mueve a esta gente a probarme me
aparto del sentimiento de ver las estrellas o de mirar cómo me iba agotando
lentamente. Vi las vomiteras, las peleas de la gente y de mas barbaries con las
quejas continuas de si la sociedad, el instituto, que si el dinero…
Entonces, lo
vi claro el motivo del “¿Por qué?” las personas beben y no es otra cosa que el
desahogo de poder expresar todos sus sentimientos restringidos y sus penurias.
Ver a la gente feliz riendo de tonterías sabiendo que mañana les dolería la
cabeza no les importaba, ya que estaban felices, riendo, cantando y haciendo el tonto, todo sea dicho.
Finalmente,
un borracho cuando ya me queda solo una pequeñísima parte de mí viene y me dice
hoy estoy feliz, por fin, pude liberarme de tanto estrés y yo le conteste
¿estrés? De, ¡¿qué?¡ si eres libre para andar si tienes la suerte de poder
disfrutar tu vida física y mentalmente con amigos, eliges tus propias acciones,
puedes soñar con alcanzar tus sueños y hacerlos realidad pero ,en cambio, te
dedicas aquí a emborracharte hasta el desmayo por olvidar algunas penas y poco
a poco aceleras tu muerte, ya que la bebida es temporal, en cambio tus sentimientos
puedes cambiarlos sentir nuevos y mejores. Además, un sentimiento agradable
perpetuo es mientras que el alcohol no lo es.
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