¡Saquemos la imaginación, la
espontaneidad y la alegría de ese baúl, que los recuerdos no están para ser
acumulados en el baúl que hay dentro de nosotros! Los recuerdos, los recuerdos
están para escribirlos, y el baúl nos ayuda a retenerlos algún tiempo, pero
nada más...
De verdad, por experiencia
propia, debemos acabar con el baúl, ese baúl que es el mismo miedo a romper barreras
que tenemos (a la hora de escribir, en este caso). Romper con él, que no se
apropie de nuestras palabras, que seamos nosotros los que decidamos qué recuerdo
queremos que lleve nuestro nombre. ¡Rompamos con el baúl y estaremos rompiendo
barreras, porque, además, él nos ayuda, una caja de recuerdos, imaginación y algo
más, algo que le falta al baúl, tú propio yo!
Mi baúl, para
mí, es mi propia casa, es mi casa del saber, donde encuentro la imaginación
necesaria para escribir, la inspiración para poder interpretar textos y
elaborarlos e, incluso, me da la opción de ser espontánea, de atreverme con
nuevos tipos de escritura. Es mi creatividad. Y, además, es la casa en la que me
refugio cuando quiero evadirme de la realidad que, a día de hoy, convive con
nosotros. Es una gran casa, es una mansión y es la mansión que todos
deberíamos descubrir en nosotros mismos. Porque siempre buscamos refugio en
nuestra casa cuando hay algún peligro, y no hay nada mejor que tener dos
hogares, donde uno es de tu propiedad y, a partir de él, puedes conseguir
muchos resultados.
Si vas a las maravillas, allí
me encontrarás,
Si quieres verme, por
Galicia me reconocerás,
puedes pensar con malicia y
así lo adivinarás.
1 comentario:
El encuentro con la escritura como un hallazgo sorprendente. El baúl como símbolo de barreras que esconden miedos y de descubrimiento de lo fantástico, de su conocimiento acumulado y de su creatividad.Así, su autora esconde su nombre con un calambur.
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